Dirección de empresas

Lo mejor de estos días de cuarentena

Publicado el 30/03/20 16:19

 

maria-piedad-lopez-profesora-inalde-business-schoolPor María Piedad López, profesora de Dirección General de INALDE Business School

¡Haremos brillar la mejor versión de nosotros mismos desde nuestros roles como directivos y miembros de familia!

Para todos aquellos que hoy están enfrentando, de la mejor forma posible, los impactos que genera la situación del COVID-19, quiero enviarles unas palabras que nos permitan reflexionar y nos ayuden a tomar las decisiones más acertadas frente a nuestras organizaciones y sus stakeholders, pero también frente al cuidado de nuestras familias y de nosotros mismos.

En este momento, muchos de nosotros estamos desempeñando cinco diferentes roles: somos padres, profesores de colegio ayudando a nuestros niños con sus tareas, estamos encargados de las actividades diarias del hogar, somos cónyuges y, por supuesto, somos directivos y debemos cumplir con eficacia nuestras funciones. Muchas cosas al tiempo, mucho que manejar y, además, debemos afrontar un entorno incierto que conllevará implicaciones para todo el ecosistema empresarial mundial. Sin embargo, debemos recordar que el arte de dirigir incluye el tomar decisiones bajo la incertidumbre y poder así minimizar los impactos. Y uno de los retos más importantes por estos días es el familiar, sacar lo mejor que cada uno tiene como miembro de su familia para crecer en generosidad, amor, armonía, alegría y compartir momentos que podamos recordar con mucho amor en un tiempo futuro.

Nos enfrentamos no solo al COVID-19, sino al reto de conciliar y balancear familia y trabajo de la mejor forma posible para hacer brillar la mejor versión de nosotros mismos y de la gente que nos rodea. En este artículo compartiré algunos tips que nos pueden ayudar a lograrlo desde nuestros roles.

Desde el rol directivo, nuestro aporte es lograr que la toma de decisiones sea la más acertada y coherente posible y que las acciones que se deriven estén orientadas tanto a la planeación estratégica como a la ejecución. En este momento debemos tomar decisiones sobre lo puntual, el ahora, que sin duda afectarán el futuro de nuestras organizaciones. Incluso, esas acciones podrían llegar a cambiar la propuesta de valor que actualmente se tiene y hasta cambiar el modelo de negocio. ¿Para bien? Esa es la cuestión. Por esto, el objetivo es conseguir que estos cambios generen una organización flexible y capaz de ser sostenible a futuro, una organización con personas que desarrollen habilidades diferentes para enfrentarse a entornos diferentes.

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Debemos ser conscientes de que ahora nuestras organizaciones enfrentan tres realidades:

  • El tiempo es un factor. En el momento de la verdad, no se cuenta con el tiempo necesario para diseñar el plan de acción perfecto. Sin embargo, hay que decidir y actuar. ¡Implementar decisiones buenas es mejor que esperar a que estén perfectas! Debemos seguir moviéndonos con la intención de un propósito y norte claro, aunque haya un poco de neblina.
  • Respuesta frente a los stakeholders de la organización: el mensaje fundamental es que la organización está trabajando por continuar con sus operaciones y asegurar la entrega de la propuesta de valor. Cada stakeholder estará inquieto frente a las consecuencias que traerá las decisiones en este momento. Todos en el mundo estamos pasando por lo mismo, sentimos los mismos miedos, las mismas inquietudes, así que las acciones que tengamos con los demás serán acogidas y para muchas, serán salvavidas.
  • Todos requieren un plan individual que contribuya al plan organizacional y eso debe comunicarse. La gente quiere ayudar en momentos de crisis. Es importante permitir que los colaboradores de la organización sean partícipes de esto. Permítanles compartir sus ideas. Muchos colaboradores sienten gran afecto por sus empresas y quisieran aportar lo que ellos saben para el bien de todos.

Para enfrentar estas realidades, se requieren habilidades directivas que deben verse reflejadas en la cultura de la organización:

  1. Comunicación: compartir las acciones y respuestas a la crisis con los integrantes de la organización determinará su futuro. Es muy importante que le hable a su gente, que le cuente que decisiones está tomando el equipo directivo en su organización. Ellos deben conocer cómo su aporte hará parte de la integralidad de la solución. Crea en su gente, quiera a su gente; este es el momento de decir: “Creo en tus habilidades, confío en que lo harás bien y espero con esperanza lo mejor de ti”.
  2. Ambidiestreza: esta habilidad se refiere a la capacidad de conectar el presente con el futuro, las acciones operativas con las decisiones estratégicas, pensar al mismo tiempo en la planeación y en la ejecución. Por eso es importante que el equipo directivo tenga en su mente el panorama integral de la organización. El balance entre pensar y hacer serpa un factor clave en este tiempo.
  3. Coordinación: consiste en lograr que cada integrante de la organización aporte de manera coordinada y eficiente su conocimiento y habilidades al conjunto de las decisiones. Resalto como vital la coordinación entre el equipo directivo y el equipo ejecutivo de la organización. No es el momento de dejar vacíos de información ni de acción.

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Adicional a lo anterior, también se requieren habilidades personales que, además de ser incluidas en su estilo directivo, nos servirán en nuestros roles como padres, profesores de colegio y cónyuges. Como menciona Covey, en su libro "7 hábitos de las personas altamente efectivas", ahora es el momento de ser realmente efectivos. Entonces, desde estos otros roles, los invito a poner en práctica algunos de estos hábitos:

  1. Establecer un propósito en cada acción que se tome en estos tiempos. Esto es tener el fin en la mente. Esto hace posible que nuestros días en “encierro forzoso” tengan un sentido. Por ejemplo, podemos en familia definir un propósito que quisiéramos alcanzar al terminar esta cuarentena ¿Que tal ser más cariñosos los unos con los otros? ¿Hablarnos más? ¿Aumentar nuestra confianza? ¿Compartirnos esos sueños que tenemos? Y también podemos tener propósitos pequeños en cada acción concreta del día a día, por ejemplo, lavar los platos con generosidad, aunque a veces no nos guste, limpiar la casa con amor, aunque ya estemos cansados, inventarnos actividades con nuestros hijos con paciencia, aunque lo que quisiéramos fuera ver nuestra serie en Netflix.
  2. Poner primero lo primero nos ayuda a tener prioridades y en nuestros diferentes roles nos enfrentamos a balancear lo primero de la familia y lo primero del trabajo. Entonces, es necesario identificar prioridades diarias para un ámbito y para el otro, con calma, tranquilidad, pero sobre todo con mucha alegría, porque en este ejercicio estaremos sacando lo mejor de nosotros mismos, para nosotros y también para nuestra familia, nuestros amigos y nuestras empresas.
  3. Sinergizar con nuestros equipos de trabajo en la empresa y en la familia. A partir de una comunicación clara e inclusiva, podemos identificar cuáles son los puntos de sinergia para que la ejecución sea eficiente. Ahora, también se puede llevar la sinergia a la familia, en donde cada miembro aportará a las tareas familiares de acuerdo con su edad y disponibilidad. Aquí la invitación es integrar las mejores habilidades de cada uno desde su situación. Mientras uno de los esposos debe atender reuniones directivas, el otro puede cocinar y hacerse cargo de los hijos y así se van turnando. Los niños pequeños pueden ayudar a poner la mesa, a llevar los platos al lavaplatos y así cada uno aportará y ayudará a alivianar las cargas.
  4. Y, sobre todo, los invito a afiliar la sierra, que es ser conscientes de usar la capacidad que tenemos como seres humanos para renovarnos física, mental y espiritualmente y es en este momento en donde sabremos de qué estamos hechos y si tenemos la fortaleza necesaria para tomar la decisión de parar un momento y darnos ese espacio para afilar la sierra y volver a empezar con un mejor filo siendo más eficientes, pero sobre todo más humanos, más amorosos, más alegres, con más esperanza.

Y para terminar quiero compartirles lo siguiente: enfóquense en lo que les permita tener la mejor versión de ustedes mismo en este momento. Que sus fortalezas y habilidades brillen para darse a los demás.

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